10 cosas que no hacer en París

París, ¿una de las ciudades más bellas del mundo? Sin lugar a dudas. No obstante, como en toda ciudad con gran afluencia turística, hay algunas experiencias en París que deberían evitarse. He aquí una pequeña selección de cosas que recomendamos no hacer en París, para invertir mejor ese tiempo y dinero en todos los atractivos que la ciudad ofrece.

1. Dormir en Marne-la-Vallée si vas a Disneyland

El parque de Disneyland se encuentra al este de París, en la localidad de Marne-la-Vallée.

Justo al lado del parque se localizan una serie de hoteles, pero es importante saber que no hay nada interesante que hacer en Marne-la-Vallée, exceptuando Disneyland. Si se está pensando en visitar París, más vale buscar un hotel en el centro y tomar el RER que va directamente de Châtelet-les-Halles a Marne-la-Vallée en 45 minutos.

2. Comprar en los Campos Elíseos

Si visitar el Arco del Triunfo en los Campos Elíseos es una actividad casi obligatoria, hacer compras en dicha avenida es francamente desaconsejable. Las tiendas, a pesar de su gran tamaño, suelen estar atestadas y la gran mayoría de las cafeterías y los restaurantes situados en esta zona cuentan con precios exorbitantes. Es mejor optar por los más discretos aunque no menos elegantes escaparates de la Rue de Rivoli o por las tiendecillas con más encanto del Marais.

3. Caminar sin prestar atención al suelo

Bien sabido es que las aceras de la bella capital francesa están lejos de ser un modelo de limpieza, y que las deyecciones caninas abundan por doquier. Por lo tanto, es conveniente echar un vistazo por dónde se pisa. Aunque nos augure toda la buena suerte del mundo, no es una experiencia muy placentera.

4. Visitar el Museo Grévin

Por supuesto, se trata de una cuestión de gusto, pero el Museo Grévin es excesivamente caro para lo que ofrece: 22,50 euros la entrada para adultos y 12 euros para los niños. Por este precio es posible visitar el Museo d’Orsay, el Museo Rodin o incluso el Museo del Louvre, todos ellos más baratos y mucho más sustanciosos desde un punto de vista artístico.

5. Acudir a Châtelet-les-Halles un sábado por la tarde

Dirigirse a Châtelet-les-Halles un sábado por la tarde es un desafío a la cordura: el centro comercial está absolutamente abarrotado de gente y la configuración espacial del lugar tampoco ayuda, con pasillos muy pequeños y sinuosos. Otro punto negativo de este emplazamiento es la frecuencia con que se producen robos de bolsos y carteras.

6. Conducir por el centro

Coger el coche por el centro de París es una pésima idea, sobre todo a hora punta o para salir a cenar. El tiempo empleado normalmente en encontrar un lugar donde aparcar o el elevado coste que supone el hacerlo en un parking privado deben ser suficientes para optar por alguna otra alternativa de transporte. Sin mencionar los constantes atascos de la famosa Place de l’Étoile. La mejor opción acaba siendo el transporte público.

7. Visitar el Louvre un martes

Pocos turistas saben que el Museo del Louvre está abierto todos los días salvo los martes. Es bueno estar informado para evitar una gran decepción. El museo ofrece visitas vespertinas dos veces por semana: los miércoles y los viernes cierra sus puertas a las 21:45 horas en lugar de a las 18 horas del resto de días.

8. Despreocuparse de los carteristas

Así como en muchas grandes ciudades, los carteristas son una constante en París, que a decir verdad no es conocida por ser la ciudad más segura del mundo. Por lo tanto, es recomendable no portar objetos de valor en un bolsillo sin cierre o en un lugar fácilmente accesible en la parte de atrás de la mochila.

9. Comprar billetes del metro o RER por unidades

En muchas ocasiones es más ventajoso comprar un billete diario. Se puede adquirir un pase diario por 10,55 euros, de dos días por 17,15 euros , de tres días por 23,40 euros y de cinco días por 33,70 euros. Es importante tener en cuenta que no todas las máquinas automáticas aceptan billetes, por lo que es mejor llevar siempre encima algunas monedas o la tarjeta de crédito.

10. Comer o beber en Saint Michel u otros lugares megaturísticos

Los barrios turísticos son el hogar de bares y restaurantes de precios exorbitantes. En efecto, no es algo insólito pagar 11 euros por una cerveza o 4 euros por un café. En los restaurantes griegos de la encantadora calle de la Huchette en Saint-Michel una simple moussaka puede llegar a costar 20 euros. Para no perjudicar mucho la economía, se recomienda mantenerse alejado de las grandes arterias turísticas de la capital.


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